12 de mayo de 2017

Despedimos a un gran compañero militante de la diversidad y feminista

Tristes pero orgullosos de haberte conocido. Hasta Siempre Julián Cordoni y gracias por tu aleteo eterno mariposa multicolor.
Palabras de Cristian Oscar Prieto sobre Julián:
¡Mirá que con todo lo que nos costó llegar hasta acá,
no me voy a permitir ser maricón!
Porque hay que despedirlo hasta que no nos duela más
Tengo el recuerdo fijo con Julián de cómo tejíamos desde nuestro ser puto las posibilidades de eso que llamábamos la deconstrucción de los varoncitos
sacábamos técnicas del yoga, de la mariconería, de la educación popular para mover el piso del pequeño machito ilustrado
Recuerdo también que con él manejábamos una complicidad feminista: no importaba si el machito violento o abusador era un cumpa de izquierda, un referente de los derechos humanos o el mejor amigo: si era violencia de género, era violencia de género
También recuerdo la sexoafectividad que salía por sus poros, no dramatizaba ninguna historia de amor, no tenía rollo en decirte que eras hermoso y de mimarte en plena reunión
Él planteó una vez en el cole de varones la siguiente pregunta:
- ¿Se dieron cuenta que le estamos discutiendo a los varones heterosexuales, los tres putos del cole sobre un caso de violencia de género? ¿Esto no nos dice algo?
Por eso en estos días volví a vivir la empatía con las compañeras feministas y el costoso trabajo de los varones para que dejemos salir lo que nos pasa, lo que sentimos
Porque cuando decimos el tiempo de la revolución es hoy, es hoy muchaches, no pasado mañana ni dentro de diez días: no sirve guardarse, no sirve el silencio, no sirve no llorarse ni no llorarlo, yo no voy a esperar que pasen los años para saltar al vacío que significa sentirse, salirse del lugar del ego y de la autosuficiencia.
Nos necesitamos hoy, necesitamos cuidarnos hoy, sexualicemos nuestros vínculos, abracemos nuestras existencias y hagamos el amor en las camas y en las plazas.
La armadura de hierro del patriarcado nos hace muy infelices, perdemos la capacidad de sentir, hacemos mierda nuestros vínculos, es hora de asumir el costo de construir lo nuevo, cruzar el río del terror, porque detrás de nuestros mayores miedos está la felicidad.

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